El año nuevo es fiesta en Venezuela

Me atrevo a contarles que en Venezuela, la celebración del Año Nuevo tiene más peso que la de la misma Navidad. Será por nuestro carácter dicharachero y parrandero, pero en todo el país la gente prepara con más ahínco lo que será la noche de bienvenida del siguiente año.Son muchas las creencias para esa fecha. Recuerdo a mi mamá, mi abuela y mis tías en la búsqueda de ropa interior de color amarillo, todo con la finalidad de buscar más suerte. Créanme cuando les cuento que los vendedores de la más fina linguerie, así como aquellos que surten de prendas más económicas a la población, se lucran de la mejor manera con la venta de ropas amarillas.

Eso no se nota tanto como la ropa nueva para recibir al año que viene. Es tradición usar “estrenos” en la noche de año viejo. Ese nuevo período hay que dejarlo que llegue con todo el lujo posible. Lo viejo se queda atrás.

Las doce uvas no deben faltar sobre la mesa. De pequeño me comía unas cuantas como adelanto a las doce campanadas. En ningún hogar puede faltar el sabroso pernil (lechón le dicen en otros países). Ninguno tan apetitoso como el que preparaba mi abuela. Ahora, mi mamá tiene una receta y una sazón parecida, pero jamás igualada.

La tradición que más atesoré en mi adolecencia fue la de prodigar abrazos de año nuevo a las chicas. Es sabido que en Venezuela hay tantas mujeres bellas, que ese momento era uno de los más disfrutados por mí, tanto por la cantidad como por la calidad. Tener en mis brazos a las muchachas y desearles con todas mis fuerzas un año lleno de dicha y felicidad, era uno de los momentos más esperados por mí.

En Venezuela aún no prolifera la costumbre de recibir el Año Nuevo al aire libre. Sin embargo, poco a poco hemos visto que algunas plazas, en municipios con mayores recursos, han organizado bailes memorable, que duran hasta el amanecer. Les cuento lo mucho que lamento no haber asistido aún al primero, pero aún tengo esperanzas. Quizás el 1 de enero de 2008 les cuente esa experiencia.

Siempre se ha pensado en Venezuela que con salir de la casa inmediatamente después de las doce campanadas con una maleta en la mano, se garantiza un año lleno de viajes por los más exóticos parajes del planeta. También se cree que año tras año se debe colocar un billete nuevo sobre la mesa y bañarlo de champaña a fin de que el dinero se multiplique. Con el billete del año anterior se puede hacer una obra de caridad o comprar algo. Mi familia acostumbraba buscar mayor prosperidad. Ahora, viajar y tener dólares es una actividad casi proscrita en este país, pero igual seguiremos intentanto este año con estas tradiciones.

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