Antonio José de Sucre

Nació en Cumaná, estado Sucre el 03 de febrero de 1795, y murió asesinado en las montañas de Berruecos, el 4 de junio de 1830.

Fue criado en una familia rica y distinguida, sus padres fueron José Antonio Sucre Urbaneja y Manuela de Alcalá, quien murió cuando Sucre tenía siete años de edad. Su educación primaria quedó en manos de su padrino Don Antonio Patricio Alcalá en la ciudad de Caracas. En 1802 comenzó sus estudios de matemáticas y fortificaciones, tenía la idea de convertirse en Ingeniero.

En 1810, a la edad de 15 años, se unió junto a su hermano y otros jóvenes como cadete de la compañía de Húsares Nobles de Fernando VII en Cumaná. En agosto de ese año, es designado como Subteniente de Milicias Regladas del Gobierno de Cumaná.

En 1811, fue nombrado Teniente y el poder ejecutivo lo asciende a Teniente de Ingenieros. Cuando Francisco de Miranda emprendió su campaña sobre Valencia en 1812, solicitó que de Sucre lo acompañara; la lucha fracasó, razón por la que el joven tuvo que emigrar hacia Trinidad.

Regresó a Venezuela en 1813 y siguió trabajando en el ejército como jefe de batallón. Combatió bajo las órdenes de Santiago Mariño para la liberación del Oriente venezolano y le tocó formar el Batallón de Zapadores en el Ejército de esta zona del país. En 1815, combate bajo las órdenes de José Francisco Bermúdez en Maturín, viaja a Cartagena para escapar del general Pablo Morillo.

En 1817 Santiago Mariño lo nombra Jefe de su Estado Mayor y lo sube al grado de Coronel. Ese mismo año es designado por Simón Bolívar como Gobernador de la Antigua Guayana y Comandante General del Bajo Orinoco. Con apenas 22 años ya era reconocido por su fuerza, valor e inteligencia.

A los 24 años fue nombrado General de Brigada. Viaja a las Antillas y ejerce interinamente la cartera de Guerra y Marina. En 1821, el 11 de enero fue nombrado en Bogotá Comandante del Ejército del Sur, venció a los españoles en las batallas de Yaguachi, Riobamba y Pichincha.

El gobierno de Ecuador y Perú le confiaron el mando de sus fuerzas. El 6 de agosto de 1824 participó en la batalla de Junín y el 9 de diciembre estuvo en la de Ayacucho, combate por el cual Simón Bolívar lo nombra Gran Mariscal de Ayacucho.

En 1825, una asamblea convocada por el Libertador funda la República de Bolivia y nombra a Sucre como presidente vitalicio. En sus dos años de mandato, trabajó en la organización de la Hacienda Pública, promovió la libertad de los esclavos, el reparto de tierras a los indios y trabajó en pro de la educación y la cultura.

En el año 1828, luego del motín militar de Chuquisaca, decidió retirarse a la vida privada, pues estaba decepcionado por la campaña de descrédito que se emprendió contra Bolívar y su persona, cuando el Congreso decidió que para ejercer la presidencia del país, era necesario haber cumplido los 40 años, lo que hacía que ninguno de los dos pudiera ejercer este cargo. Este tiempo lo aprovechó para reunirse con Mariana Carcelén, marquesa de Solanda, con quien se había casado el 20 de abril de 1828.

En 1829, Sucre regresa al combate, defendiendo a Colombia, en la batalla de Tarquí. Y en 1830, Antonio José de Sucre es elegido Presidente del Congreso Admirable y le encarga una misión conciliadora entre Venezuela y Colombia. Las tensiones políticas se agravaron. Sucre decidió regresar a Quito para reunirse con su familia, camino a este encuentro, en la montaña de Berruecos, el Mariscal fue asesinado. Sus restos reposan en la Catedral de Quito.

Sucre fue considerado un hombre callado, poco dado a la risa, duro como jefe, pero condescendiente. Era metódico, un buen líder y también se conocía por sus dotes de persona modesta. Llevó a cabo casi todos sus sueños, menos uno: la unión de la Gran Colombia. Fue uno de los mejores amigos de Simón Bolívar, pues lo consideraba un gran consejero, un guía, siempre dispuesto a mediar en los conflictos.

Fuentes: Venezuela Tuya / Mi Punto.com

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