AQUILES NAZOA

Aquiles Nazoa nació el 17 de Mayo de 1920, en El Guarataro, parroquia San Juan en Caracas. Fue escritor, periodista, poeta y humorista, cuya obra todavía hoy proyecta los valores de la cultura popular venezolana. Hijo de Rafael Nazoa, jardinero y Micaela González; hermano del poeta y también periodista Aníbal Nazoa y padre del humorista Claudio Nazoa. A los 12 años empieza a trabajar para ayudar a su familia, completando su formación a través del estudio autodidacta. Forjó su vida a través de la superación. Estudió en la Escuela Federal Zamora hoy conocida como Escuela 19 de abril de la Parroquia San Juan. Pasó mucho tiempo en las calles de su parroquia y solía permanecer largo tiempo pensando en la Plaza Capuchinos.

Inicia labores en el diario caraqueño El Universal hacia 1935; donde labora como empaquetador, luego pasa al archivo de clisés y finalmente aprende tipografía y corrección de pruebas. Escribió un artículo donde criticó la indolencia de las autoridades locales (Puerto Cabello) en la erradicación de la malaria, lo que produjo su encarcelamiento en 1940. Luego de ser liberado regresa a Caracas, donde ingresa a trabajar en la emisora Radio Tropical y mantiene en El Universal una columna titulada «Por la misma calle». Durante este tiempo es incorporado al diario Últimas Noticias, comenzando a publicar sus poemas humorísticos en la sección «A punta de lanza», firmada con el seudónimo «Lancero». También en este período se incorpora al semanario satírico El Morrocoy Azul donde desarrolla sus dotes como humorista, publicando con el seudónimo de «Jacinto Ven a Veinte», sus poemas Teatro para leer.

A partir de agosto de 1943, empieza a colaborar en el diario El Nacional. En 1945, aparece en Caracas su libro El transeúnte sonreído. Durante estos años, colabora igualmente en las revistas Élite y Fantoches, la segunda de las cuales dirige por cierto tiempo.

En 1948 obtiene el Premio Nacional de Periodismo en la especialidad de escritores humorísticos y costumbristas. Al hacerse más difícil la situación política en el país, Nazoa decide marchar al exilio desde 1955 hasta que cae la dictadura de Pérez Jiménez en 1958. De regreso a Caracas, colabora en la revista Dominguito, fundada en febrero de 1958 por Gabriel Bracho Montiel y en marzo de 1959, crea junto a su hermano Aníbal la publicación humorística, Una señora en apuros; de la que, sin embargo, no llegaron a salir sino unos pocos números.

Entre sus obras resaltan: “Credo”; “Caperucita roja criolla”; “Poesía para colorear”; “El burro flautista” ;“Los dibujos de Leo” ; “Caballo de manteca” ;“Los poemas” ;“Cuba de Martí a Fidel Castro” ; “Mientras el palo va y viene” ; “Poesías costumbristas, humorísticas y festivas” ; “Pan y circo”; “Los humoristas de Caracas” (1966).

CREDO

“Creo en Pablo Picasso todopoderoso, creador del cielo y de la tierra. Creo en Charlie, hijo de las violetas y los ratones, que fue crucificado, muerto y sepultado por el tiempo, pero que cada día resucita en el corazón de los hombres. Creo en el amor y en el arte, como vías hacia el disfrute de la vida perdurable. Creo en los grillos que pueblan la noche de mágicos cristales. Creo en el amolador que vive de fabricar estrellas con su rueda maravillosa. Creo en la cualidad aérea del hombre configurado en el recuerdo de Ysadora Duncan, abatiéndose como una purísima paloma herida, bajo el cielo del Mediterráneo. Creoen la fábula de Orfeo. Creo en las monedas de chocolate que atesoro bajo la almohada de mi niñez. Creo en el sortilegio de la música, yo que en las horas de mi angustia vi al conjuro de la Pavana de Fauré, salir liberada y radiante a la dulce Eurídice del infierno de mi alma. Creo en Rainer Marie Rilke, héroe de la lucha del hombre por la belleza, que sacrificó su vida al acto de cortar una rosa por una mujer. Creo en las rosas que brotaron del cadáver adolescente de Ofelia. Creo en el llanto silencioso de Aquiles frente al mar. Creo en un barco esbelto y distantísimo que salió hace un siglo al encuentro de la aurora; su capitán Lord Byron, al cinto la espada de los arcángeles y junto a sus sienes el resplandor de las estrellas. Creo en el perro de Ulises y en el gato risueño de Alicia en el País de las Maravillas, en el loro de Robinson Crusoe, en los ratoncitos que tiran del carro de la Cenicienta; en Beralfiro el caballo de Rolando y en las abejas que labraron su colmena en el corazón de Martín Tinajero. Creo en la amistad como el invento más bello del hombre. Creo en los poderes creadores del pueblo. Y creo en mi mismo, puesto que sé que alguien me ama.”

El 25 de abril de 1976 muere en un accidente de tránsito en la autopista Caracas-Valencia, a los 56 años. Con la iniciativa de Pedro León Zapata, se creó en marzo de 1980 en la Universidad Central de Venezuela, la cátedra libre de humorismo Aquiles Nazoa.

Colocando el país que somos en el lugar que todos queremos.

Periodista/redactor: Francisco Albornoz, Iconos de Venezuela

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