La Proclama de Guerra a Muerte de Bolívar

Célebre documento dictado por Simón Bolívar y dado a conocer en la ciudad de Trujillo, el 15 de junio de 1813. La Proclama de Guerra a Muerte, fue la respuesta de Bolívar ante los numerosos crímenes perpetrados por Domingo de Monteverde, Francisco Cervériz, Antonio Zuazola, Pascual Martínez, Lorenzo Fernández de la Hoz, José Yánez, Francisco Rosete y otros jefes realistas luego de la caída de la Primera República.

La guerra en Venezuela adquirió un carácter particularmente violento entre los años 1813 y 1814. Las crueldades y la falta de toda consideración para el contrario fueron la norma entre los bandos beligerantes. Los realistas, desde 1811, se habían negado a reconocerle beligerancia a los patriotas.

Los trataban como alzados, bandidos y traidores al Rey, sin reconocerles el derecho a luchar por la causa que defendían. La guerra de independencia presentaba características de una guerra civil. Los Realistas obtuvieron fáciles triunfos, porque muchos pueblos se sublevaron contra los Republicanos y proclamaron su adhesión al Rey de España. En el propio campo de batalla, los soldados patriotas desertaban y se pasaban al enemigo. Los jefes Realistas supieron aprovechar la influencia del régimen colonial sobre el pueblo, la ignorancia y el fanatismo en que lo habían mantenido, para utilizarlo ahora en contra de la causa independiente.

Era necesario, pues, crear una conciencia nacional en favor de la independencia. El Libertador comprendió este hecho y se dispuso a tomar medidas para impedir que el enemigo siguiera teniendo éxito en sus propósitos de dividir al pueblo. Para transformar la guerra civil en guerra internacional; para crear en el pueblo y en los soldados la imagen de la patria libre que luchaba por la causa justa de su independencia nacional.

Una de esas medidas fue la Proclama de Guerra a Muerte, la cual lanzó el 15 de Julio de 1813. El contenido fundamental de la proclama se resume en su último párrafo, que dice así:

“Españoles y canarios, contad con la muerte, aún siendo indiferentes, si no obráis activamente en obsequio de la libertad de la América; americanos, contad con la vida, aún cuando seáis culpables”.

Esta Proclama era, sin duda alguna, un recurso supremo para inculcar en los venezolanos conciencia de patria;  para aislar a los Realistas del pueblo, que ciegamente venía siguiendo las promesas demagógicas de los caudillos españoles. Los fines que perseguía El Libertador con esta proclama, eran, pues, de elevado patriotismo.

Además, El Libertador se proponía responder con la mayor energía al engaño y a las crueldades cometidas por los Realistas, y establecer con la mayor firmeza un gobierno republicano que actuara con mano firme, sin el idealismo que había caracterizado a los dirigentes de la Primera República.

El Libertador quería, pues, responder en la misma forma los desmanes y horrores que cometían los realistas.

A pesar de haber sido Bolívar el autor del decreto de guerra sin cuartel, en varias ocasiones consideró la posibilidad de la derogación de dicho instrumento.

Finalmente, el 26 de noviembre de 1820 se celebró en Trujillo, en el mismo lugar donde se proclamó la «Guerra a Muerte», el Tratado de Regularización de la Guerra, el cual derogaba el decreto de 1813.

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