Cristóbal Mendoza, Primer Presidente de Venezuela

José Cristóbal Hurtado de Mendoza y Montilla, nació el 23 de junio de 1772 en Trujillo, Venezuela y murió el 8 de febrero de 1829 en Caracas. Fue político, Licenciado en Artes y Doctor en Derecho Civil y Canónico.

Es considerado el primer gobernante de Venezuela puesto que, al ser el primero en presidir el Triunvirato del Poder Ejecutivo, establecido por el Congreso de 1811, se convierte a su vez en el primer Presidente de Venezuela después de la Declaración de la Independencia. Tenía apenas 39 años. Su periodo fue  muy breve, puesto que los tres integrantes del ejecutivo (los otros dos fueron Juan Escalona y Baltasar Padrón) se rotaban en mandatos cortos (de una semana).

Al estallar el movimiento del 19 de abril de 1810, fue uno de los primeros en sumarse a la causa de Caracas.  Para representar la provincia de Barinas en el Congreso Constituyente de 1811, son elegidos diputados, entre otros, Cristóbal y su hermano Luis Ignacio Mendoza.

El 5 de marzo de 1811 el Congreso lo designa a la cabeza del Triunvirato Ejecutivo que ejercería el gobierno del país. Cuando el Congreso Constituyente declaró la Independencia el 5 de julio de 1811, Mendoza ejercía también la Presidencia. Le correspondió igualmente, en su calidad de Presidente del Triunvirato firmar el Acta de la Independencia que una comisión del Congreso presentó al Ejecutivo Plural el día 8 de julio.

En 1813 se une al brigadier Simón Bolívar, quien se aprestaba a libertar a Venezuela, convirtiéndose en uno de sus principales colaboradores. Bolívar lo designa Gobernador político de Mérida, ciudad que se incorporó en mayo de ese año a la causa republicana.

Durante el desarrollo de la Guerra a Muerte, Mendoza se desempeña en diversas funciones: administración política, impuestos, víveres, pertrechos y vestuarios para el ejército, hospitales, patrullaje cívico y vigilancia de espías. En el Cabildo Abierto celebrado en Caracas el 14 de octubre de 1813, propone formalmente que se le confiera a Simón Bolívar el título de Libertador, lo cual es aprobado por los miembros del municipio, los notables y el pueblo.

Al caer la ciudad de Caracas bajo el empuje de las fuerzas de José Tomás Boves, en julio de 1814, Mendoza y su familia logran salvarse y luego de recorrer varias islas de Las Antillas, se refugian en Trinidad.  A fines de 1821 regresa a Caracas junto a su familia, siendo nombrado Presidente de la Corte Superior de Justicia del departamento de Venezuela.

Durante este tiempo comparte sus obligaciones jurídicas con el estudio de la Historia, redactando un proyecto para escribir la de la Independencia y acopiando documentos para ello.

En 1825 renuncia a su puesto en la Corte Superior y se dedica al ejercicio de su profesión, a la vez que promueve actividades de utilidad pública tales como la construcción de una carretera entre Caracas y La Guaira.

A pesar de no lanzar su candidatura, obtuvo la mayoría de votos para Presidente de la República emitidos en el departamento de Venezuela en las elecciones de 1825. En 1826, Mendoza y Yánez inician la edición de la primera obra histórica de gran envergadura para el estudio de Bolívar y su época, titulada Colección de Documentos Relativos a la Vida Pública del Libertador de Colombia y del Perú, Simón Bolívar, la cual llegó a tener 22 tomos.

En abril de 1826, fue nombrado intendente del departamento de Venezuela por el vicepresidente Francisco de Paula Santander desde Bogotá, hecho que casi coincidió con el estallido en Valencia de La Cosiata.

Apenas posesionado intentó sin éxito evitar que Caracas se uniera a la rebelión separatista iniciada en Valencia. Posteriormente en noviembre de 1826, se enfrentó a los enemigos de Bolívar y a los que proponían la disolución de la Gran Colombia.

Poco después, el general José Antonio Páez le ordenó salir del país, lo cual hizo el 27 de noviembre de ese año, dirigiéndose a la isla de Saint Thomas, mientras que su familia permanecía en Caracas. Cuando el Libertador regresa a Venezuela a fines de 1826 y restablece la paz en enero de 1827, destaca públicamente la probidad de Mendoza, confía a su hijo Eugenio el mando de la primera guardia que tiene en Caracas y llama urgentemente al estadista desterrado, a quien confía de nuevo la intendencia.

A comienzos de 1828, a pesar de estar enfermo, instado por Bolívar, piensa en separarse del cargo para asistir a la Convención de Ocaña, como representante de Mérida, pero Páez se opuso. De todos modos su grave enfermedad le impidió viajar.

Finalmente, a mediados de 1828 renunció a su cargo de intendente retirándose a las afueras de Caracas donde murió unos meses más tarde.

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