DESCUBREN GIGANTESCA CUEVA DE CUARCITA EN EL AUYANTEPUY-PARQUE NACIONAL CANAIMA (FOTOS). PARTE II – FINAL

Sello local

Freddy Vergara, del grupo guayanés Theraphosa, comentó que dieron con el lugar haciendo un sobrevuelo con el piloto Raúl Arias. Ya en ocasiones anteriores, el capitán había sugerido de la existencia de cavernas, que luego, tras la tramitación de permisos de exploración y la participación de expertos, iban a ser estudiadas.

En esta oportunidad, la visión de Arias dio cuenta de la posibilidad de algo interesante y motivó a La Venta y a la Theraphosa a proponerse una expedición. Los preparativos tardaron más de un año entre aquel sobrevuelo, los permisos y la instalación del campamento en Kavak, desde donde arrancaron su aventura a riesgo de no encontrar nada fastuoso. Pero sucedió lo contrario.

El esfuerzo valió la pena. La cueva está ubicada en un punto del Auyantepuy intrincado, en una grieta en cuyo costado hay una abertura por la cual se ingresa. Pero, además de ese acceso, tiene muchos otros, según pudieron dar cuenta los expedicionarios.

Datos reveladores
?15.5 kilómetros tiene la cueva de trayecto, con múltiples salidas, agua fresca y entradas de aire. Podría ser la más grande cueva de este tipo hallada hasta ahora.
?La gruta es de cuarcita, roca metamórfica dura (las que se forman a partir de otras rocas) con alto contenido de cuarzo. En composición la mayoría de ellas llegan a ser más de 90% de cuarzo y algunas incluso 99%.
?El Auyantepuy, donde fue hallada la cueva, tiene una extensión de 700 kilómetros cuadrados.
?13 personas integraron la expedición hecha a inicios de marzo, 6 venezolanos y 7 italianos.
?En la cueva fueron hallados nidos de guácharos, aves nocturnas que, usualmente, tienen su sitio de reposo en la roca. Este comportamiento es poco habitual, y llamó la atención de los científicos.

“Nos asombramos al ver lo que allí había. Hicimos estudios in situ de agua y de minerales que con la tecnología se pueden ver en el lugar, vimos animales, insectos, pero no era esa nuestra competencia. A futuro queremos que nos acompañe un biólogo venezolano y otros especialistas, pues la intención es abrir la brecha de conocimiento sobre la génesis del planeta”.

El Parque Nacional Canaima es Patrimonio de la Humanidad, en 2014 se cumplen 20 años de este reconocimiento de la Unesco y cada vez más sigue asombrando a la ciencia por sus misterios. Se trata de una de las tierras más antiguas del mundo, y aún bajo ellas, en las mesetas llamadas tepuyes, se guardan millones de secretos.

La agrupación que preside Vergara tiene un año formalizada legalmente, pero él junto a su hermano Jesús y otros amigos a quienes les gusta la aventura, el manejo de cuerdas y demás, han colaborado ya en otros proyectos menores. Sin embargo, este les ha despertado gran pasión, en especial por la belleza del lugar.

“Lo que más me impresionó fue lo grande, el volumen del lugar, es enorme y pareciera que nada lo está sosteniendo, encontramos muchas salidas y no terminamos de explorar la cueva, puede ser incluso más grande. Lo principal es saber que está allí y que hay que conservarla”.

Destacó Freddy Vergara que, en 10 años, otros exploradores han descubierto varias cuevas en el Auyantepuy que suman, entre todas, unos 16 kilómetros; en cambio el equipo multidisciplinario ítalo-venezolano logró en tan solo una expedición de casi 15 días levantar una ruta de 15.5 kilómetros en un solo lugar, la Imawarì Yeuta.

Agudo instinto
Raúl Arias, el piloto descubridor y uno de los mayores patrocinantes en el hallazgo de esta cueva, admitió que la experiencia dentro del Parque Nacional Canaima es su aliada a la hora de identificar dónde puede haber un posible tesoro escondido.

“No siempre pasa, muchas veces ves una saliente y luego la exploras y no tiene más de 5 metros y hay un derrumbe. Creo que para hallar estos lugares se trata de aprender a ver, de instinto, de observar la topografía y detectar diferencias”, confesó.

Pero más allá de los “récord” todos los participantes en la exploración de este lugar desean que este nuevo paso permita continuar con la investigación sobre el origen de la tierra.

Más que fama, desean seguir estudiando y contando con el apoyo de Inparques, las Fuerzas Armadas, la embajada de Venezuela en Italia y todas las empresas que patrocinaron el viaje al “mundo perdido”, como lo denominó el escritor sir Arthur Conan Doyle, sólo que en vez de ser el Roraima el protagonista, es el mismísimo Auyantepuy, donde también está la caída de agua más alta del planeta, el Salto Ángel o Kerepacupai Vená, en pemón.

Gigante sorpresa
Francesco Sauro, uno de los especialistas del grupo La Venta, afirmó que fue para ellos una gran sorpresa adentrarse en la cueva y descubrir dentro tantos matices, ríos, y formaciones rocosas. Acotó que pese a ser un lugar hermoso y lleno de enigmas, la gruta “es muy delicada y necesita de un plan de conservación, por lo tanto no es un lugar para turistas”.

Para este piloto que cuenta con 38.675 horas de vuelo, 23.785 de ellas en helicóptero y el resto en avión, su motivo para ser tan observador es ofrecer algo más. “Siempre habrá el reto de ir más allá, y más allá y más allá, o el comienzo y creo que eso es lo importante, ver más allá que los demás”, reveló.

Sobre la cueva, al principio, cuando empezaron la planificación de la expedición, pensó que no sería tan grande pero sí interesante. Al entrar fue sorprendente, puesto que desde las alturas no pudo haber imaginado tal joya subterránea, llena de múltiples accesos, agua fresca, brisa, formaciones rocosas y demás. “Valió la pena tanto esfuerzo”, puntualizó.

FUENTE: Correo del Caroni

Periodista: Natalie García

Fotos cortesía La Venta/Jesús Vergara

“Colocando el país que somos, en lugar que todos queremos”.

Redactor: Antonio Pestana

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