ELENA GIL 30 AÑOS DE VIDA ARTÍSTICA. UNA TROVADORA PARA ARRULLAR CON SU CANTO A VENEZUELA Y EL MUNDO. PARTE I

De origen pemón y nacida en la Gran Sabana, Elena Gil dice que viene de entre dos aguas, porque aunque nació en la inmensidad de ese territorio tan único y extenso, comienza su crianza en La Guaira, Estado Vargas. El mar del Litoral Central y los ríos portentosos del Edo. Bolívar hicieron eco en su voz, que a punta de boleros, baladas, temas románticos y cantos de origen indígena, ha recorrido todos los escenarios posibles, siempre con el tema de llegarle a la gente a través de una melodía que simplemente busca una conexión que les endulce el alma. Actualmente celebra sus 30 años de vida artística, muy feliz por haber compartido escenario junto a la Orquesta Sinfónica de Venezuela y Oscar D’León, un sueño cumplido.

Evelyn Navas Abdulkadir, Ecnapro Asesoría Comunicacional para OSV/Venezuela Sinfónica

Nacida en la propia comunidad pemón, no dice dónde exactamente, quizás ante la pasmosa inmensidad de la propia Gran Sabana, Elena Gil no conoció mucho de ese entorno maravilloso, ni siquiera el idioma –que aprendería un poco más grande- pues se vino a La Guaira junto a su madre, quien la presentó en el registro civil, adquiriendo entonces un doble origen: “Soy de mar y de agua, del agua dulce de la Gran Sabana”. Y es que su mamá vino al Estado Vargas buscando mejorar su salud y encontró también una familia que le dio sentido para vivir y echar raíces por estos lares. “Eso sí, soy 100% pemón de corazón”, cuenta la artista que este año celebra 30 años de vida en los escenarios venezolanos e internacionales con su voz sutil y hermosa, cantando de todo, desde boleros hasta las baladas más representativas de América Latina, sin dejar de lado, las canciones de la etnia pemón y hasta de otras etnias venezolanas y del continente.

“Somos dos hermanas, pero con la familia que nos recibió en La Guaira, en realidad somos siete, ¡son mi familia de crianza! Mi madre Candelaria se sintió tan a gusto que se quedó de este lado del río. Aquí estudiamos y nos desarrollamos”, apunta Elena Gil, quien se graduó de Licenciada en Educación en Ciencias Sociales en la Universidad Católica Andrés Bello, carrera que ejerció durante 10 años, mientras cantaba en cuanto lugar le permitieran.

Cantos de arrullo con sentido cósmico y natural

Fue en 1990 cuando atendió la invitación para participar en el Festival Internacional del Bolero en Cuba. Fue una etapa crucial que le daría sentido a su carrera como artista. Dejó de trabajar en educación e ingresó a la Gobernación del Estado Bolívar para trabajar en el sector cultural y allí adquiriría la experiencia necesaria para seguir impulsado el trabajo cultural desde instancias gubernamentales. Actualmente ejerce funciones en el Ministerio del Poder Popular para Relaciones Exteriores en el área cultural, pero ha estado en la Asamblea Nacional: “Hoy estoy prestada a la Casa Amarilla, y desde allí sigo impulsando a nuestros artistas”.

Su pasión por la música nació cuando era niña y entre los acordes de guitarra y el cuatro encontró su voz. “Aún conservo esa guitarra que fue un regalo de navidad, guarda un significado especial para mí. Con ella aprendí a acompañarme y ya estando en el colegio y en la UCAB hice mis primeras presentaciones”.

Elena Gil solía decir que no había en su familia pemón la pasión por el canto: “Y realmente si había músicos en mi casa. Mi papá y mi mamá cantaban la música pemón, pero yo aprendí de mi mamá, así que esa sonoridad se quedó en mí. Existen grabaciones del Ministerio Popular para La Cultura que incluyen canto a capela de temas indígenas, en estas recopilaciones contribuyo, aunque no tengo un disco propio”.

La música pemón se parece a más a un canto de arrullo: “el canto pemón en sí se basa en mensajes para cuidar a la naturaleza, para el compartir en familia, para orientarnos en la vida. Tienen que ver con el mensaje materno hacia los hijos de cómo comportarse en la vida y es como el canto infantil donde la madre le dice al pequeño que se quede quieto porque va al conuco a buscarle su alimento, que duerma tranquilo”.

El canto pemón también tiene raíz en la cosmología de la etnia que invita a todos los seres humanos a ser uno con el todo: “Imagínate, ellos dicen que somos como peces en un mundo de agua –que es la Tierra- y allí conviven todos, conectados con el Sol que da el alimento. Así somos los seres humanos, todos conviviendo en un solo espacio y debería reinar la armonía y la paz. El Sol nos da la sabiduría. Y todo esto, tan extenso, se dice cantando como si fuera para un niño”. Y ese canto indígena forma una parte esencial en su repertorio, que nunca deja de lado en sus conciertos así sean en Venezuela, en Marruecos o en Dubai.

Un canto romántico para Venezuela y América Latina

En 1980 incursiona formalmente en el canto. El bolero le daría sentido a su carrera con sendas presentaciones. “Y es que cuando lees y estudias la vida del compositor, entiendes el sentimiento profundo del bolero, y hasta del tango, que también me gusta mucho”, cuenta Elena Gil.

Además de bolero, la artista incorpora en su repertorio variado y multifacético, temas de compositores venezolanos como Rafael Salazar, Otilio Galindez, Luis Laguna, Simón Díaz y Manuel Yánez, por mencionar algunos. Siempre audaz y con una voz tan cultivada, enriquece su catálogo con canciones de Atahualpa Yupanqui, Violeta Parra, Tania Libertad, Pablo Milanés, Sara González, Agustín Lara, Mercedes Sosa, José Antonio Méndez, Joan Manuel Serrat y Noel Nicola, máximos representantes de la canción en América Latina. Incluso, incluye el poema Te Quiero de Mario Benedetti, porque allá en Uruguay tiene su público que siempre le espera con ansías y con mucho cariño y solidaridad. “Se puede decir que soy una trovadora, una venezolana que aprecia toda nuestra diversidad como continente y a través de la canción quiero que todos sean cómplices. No importa si es canto pemón o indígena, bolero, baladas, danzones, valses, tangos, merengues, danzas, pasajes, joropos, poemas, o un simple canto de arrullo. Cuando estás ante el público y sientes esa fantástica empatía, allí te das cuenta de que tienes que seguir haciendo esto, ¡cantar!”, revela Elena Gil.

En su haber artístico ha cantado junto a artistas venezolanos de gran trayectoria, entre los que se mencionan a Lilia Vera, Francisco Pacheco, Serenata Guayanesa, Cecilia Todd y Mirna Ríos. Elena Gil ha participado en varios festivales internacionales de bolero (Cuba), junto a artistas de la talla de Corina Peña, Elena Burke y Emilia Morales. De la misma manera, ha representado a Venezuela en distintos escenarios internacionales: Uruguay, Ecuador, Chile, Cuba, España, Hannover, Alemania, Dubai, Turquía y Marruecos, entre otros.

Actualmente se desempeña como vicepresidenta de la Asociación Casa Amarilla del MPPRE dedicándose a la difusión cultural de nuestro país en el exterior, y paralelamente  prepara su primera producción discográfica.

En una próxima entrega el viernes 20 de diciembre 2013, finalizaremos esta interesante entrevista con este gran Icono de Venezuela con raíces, por de mas “originarias”. Que orgullo poder contar con estos talentos.

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