La reina María Lionza

María Lionza, María de la Onza o Yara es una figura mítica-sincrética autóctona del folclore venezolano. Representada popularmente como una diosa o reina, María Lionza ha sido la protagonista de  cultos en los que se mezclan ritos y creencias católicas, espiritualismo indígena y deidades africanas, y que ha absorbido elementos de santeria, la religión yoruba, el vudú y elementos de místicos y teológicos de origen desconocido.

En América representa un símil de la diosa Venus y Gea, diosa de la paz, el amor, la armonía, siempre relacionada con la magia del agua,el trueno, perfumes, bosques, montañas. También representa el misterio universal de la feminidad y el amor y otras representaciones de la naturaleza.

El escultor Alejandro Colina la inmortalizó para el mundo como una mujer desnuda de musculatura atlética, sobre una danta (tapir macho, adorado por tribus indígenas), y con las manos extendidas en las que sostiene un hueso de pelvis femenina (símbolo de la fertilidad) en sus pies la danta aplasta a unas serpientes, símbolos de envidia y egoísmo. Esta escultura se realizó durante el gobierno de Marcos Peréz Jiménez. Está en la Autopista del Este, justo al lado de la  Universidad Central de Venezuela.

A pesar que se le cree de origen indígena, comúnmente se le representa como una mujer blanca con una corona de oro en la cabeza, una rosa y un banderín en la mano derecha. El banderín tiene escrito su misión como diosa (Protectora de las aguas. Diosa de las cosechas). No existe documentación histórica sobre la mujer representada, pero existen numerosas teorías contemporáneas sobre el origen del mito basadas en la tradición oral venezolana. Estas historias, aunque diferentes, coinciden en que María Lionza, como ser sobrehumano, habita las montañas de Sorte en el estado Yaracuy, de donde el culto se extendió al resto del país alrededor del año 1900. Por esta razón, la región de Sorte es un sitio de peregrinación constante de los creyentes del culto marialioncero.

En cuanto al plano cultural se le conoce como “madre del mestizaje”, poniendo a un lado el orgullo de los blancos coloniales, y los maltratos sufridos por los  que fueron esclavos, logrando la unión y romance de dos mundos.

La cultura venezolana a la igual que la de América Latina está formado por la unión de negros, indios y blancos españoles. Ella es el centro de la triología de máxima jerarquía en las cortes espirituales venezolanas formada conformada por el Gran Cacique Guaicaipuro -Cacique de Los Caracas y otras tribus que se opuso férreamente a los españoles-, María Lionza y el Negro Felipe , luchador durante las guerras de Independencia de Venezuela.

Existen diversas versiones del mito para los estructuralistas. Esto se debe a la estructura misma del mito, que está conformado por opuestos binarios, lo que permite que los mitos sufran transformaciones dentro de la posibilidad cultural, pero no cambie su estructura. Así es que dentro del relato mítico encontramos varias versiones de cómo María Lionza se convirtió en Diosa. Sus devotos dicen que ella vive en la montaña de Sorte, estado Yaracuy, junto a otras dos deidades que están por debajo de Cristo. Los seguidores de María Lionza se consideran a su vez católicos y consideran el culto a la Diosa como una extensión para aproximarse a Cristo y la Virgen María. Sin embargo, los antropólogos que intentaron establecer un hilo relacional del culto a María Lionza, manifiestan que es imposible hablar con certeza acerca de los rasgos del culto, por lo contradictorio de las narraciones obtenidas en su exploración.

Hay más de 25 relatos de leyenda sobre la diosa. Los etnólogos han descubierto que el mito es constantemente descrito en los círculos espiritistas del culto a María Lionza. Sin embargo, es difícil encontrar una versión escrita del mito.

Periodista / redactor: Jhondry Blanco, Iconos de Venezuela

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