Waraira Repano

El cerro era conocido por los antiguos habitantes del valle de la actual Caracas, de etnia caribe, como Waraira Repano, que significa “Sierra Grande”. La primera vez que aparece el nombre de “Avila” como tal es en 1778 según consta en las Actas del Cabildo de Caracas. Antes de esa fecha, la montaña era conocida como “la Sierra del Norte” la Montaña a la Mar” “el otro lado del cerro”. El nombre de Avila se debe a Juan Antonio Avila, quien era dueño de unos terrenos en la serranía. Al morir en 1.795, sus hijos heredan sus tierras y todos en Caracas ya la conocían como la sierra de los Avila o el Cerro de Avila. De allí el verdadero origen del nombre del cerro. Lo de Gabriel de Avila, repetido una y otra vez por varios historiadores, no tiene base histórica, ni pruebas de ningún tipo.Igualmente se estima que este nombre tomase fuerza, puesto que Caracas se encuentra ubicada en un valle y esta montaña es comparable con una muralla, el nombre “Ávila” haga alusión a la ciudad española de Ávila, conocida por sus muros medievales.
En el año 1999 en la vertiente norte del cerro después de extensas precipitaciones se originan aludes que afectan numerosas localidades costeras y dejaron centenares de heridos y miles de fallecidos en lo que se conoce como la Tragedia de Vargas.

Clima

El clima del cerro es de montaña, con diferencias notables de acuerdo con la altitud y los pisos térmicos correspondientes y también de acuerdo a la exposición de sus laderas con respecto a la insolación y a la procedencia de los vientos. En su cima, la temperatura media es de 13 °C con precipitaciones medias y dos estaciones, la seca y la de lluvias.

Vegetación

La vegetación es de bosque de montaña, las cuales se distribuyen en función de la altura. Entre los 100 y 150 m se encuentra el bosque xerófilo, donde prevalecen especies como el cují Prosopis juliflora. Entre los 800 – 1.500 msnm. Se localiza el bosque ombrófilo sub-siempreverde que se caracteriza por presentar 2 a 3 estratos arbóreos y sotobosque relativamente denso. Entre los 1.200 – 2.200 msnm se sitúa el bosque ombrófilo siempreverde con 2 – 3 estratos arbóreos y sotobosque bien desarrollado. En estos bosques abundan especies de las familias de las orquídeas, helechos, bromeliáceas, aráceas, se han reportado especies endémicas de las familias Sapindaceae, Melastomataceae Rubiaceae y Myrtaceae, así como helechos arborescentes y palmeras Ceroxylon ceriferum.Presenta sabanas de origen antrópicos en donde predominan especies como el capín melao Melinis minutiflora y el bambusillo Arthrostylidium venezuelae, la tara amarilla Oyedaea verbesinoides y el incienso Espeletia neriifolia. En las regiones superiores de la Silla de Caracas y el Pico de Naiguatá se encuentra una vegetación característica de subpáramo arbustivo costero, constituido por arbustales abiertos de 1 – 3 m de alto con un estrato herbáceo relativamente bien desarrollado, siendo las especies más características el incienso o frailejón arbolito Libanothamnus nerufolius, bandera española Castilleja fissifolia, falso frailejón Liabum megacephalum.

Fauna

La fauna es muy variada, entre los mamíferos que han desarrollado su hábitat en este parque tenemos el rabipelado (Didelphis marsupialis), el Puma (Puma concolor), el venado matacán (Mazama americana), el zorro (Cerdocyon thous), el cachicamo (Dasypus novemcinctus), el cunaguaro (Leopardus pardalis), la lapa (Agouti paca), ardilla (Sciurus granatensis), el picure (Dasyprocta leporina), el puercoespín (Coendou prehensilis), entre otros. De las aves, al menos trece especies son endémicas o presentan una distribución restringida, cabe mencionar la guacharaca (Ortalis ruficauda), el cristofué (Pitangus sulphuratus), el querrequerre (Cyanocorax yncas), el turpial (Icterus icterus) y aproximadamente unas 36 especies de colibríes, familia Trochilidae. Los reptiles están representados principalmente por las serpientes, entre las que destacan la cascabel (Crotalus durissus cumamensis), la tigra mariposa (Bothrops venezuelensis) y varias especies de corales (Micrurus isozonus y Micrurus mipartitus semipartitus).
Debido a que el parque nacional Ávila de Caracas colinda con una zona plenamente urbanizada de clase media alta de la ciudad, con edificios de diez ó más pisos de altura, se han encontrado vectores infectados del T. cruzi y que se presume han llegado a los apartamentos huyendo de los incendios forestales que ocurren en la época de sequía.3

Turismo

Por estar ubicado a los pies de la capital Caracas, este parque nacional sirve de lugar de esparcimiento a miles de caraqueños y foráneos. El Cerro El Ávila posee diferentes caminos por los cuales se puede ascender dependiendo del medio de transporte que se utilice, el principal de estos medios es el Teleférico de Caracas, un teleférico turístico construido durante mediados del siglo XX que va desde la ciudad de Caracas hasta el Pico el Ávila, en donde se encuentra ubicado el Hotel Humboldt. Existe además una carretera para vehículos de tracción en las cuatro ruedas con diversos puntos de origen desde la ciudad de Caracas y recorre varios de los cerros de las zonas además del Cerro El Ávila, el tercero y más popular entre los que lo usan como un medio de deporte son los senderos que al igual que las vías de tierra para vehículos tiene su inicio o ramales desde varios puntos de las faldas del cerro en la ciudad de Caracas y recorre todos los cerros del Parque nacional El Ávila incluido el homónimo cerro. Por ejemplo, hay subidas por San Bernardino, Chacaíto, Altamira y El Marqués. La de Altamira recibe el nombre de “Sabas Nieves” y la de El Marqués “La Julia”, ambas por sus puestos de guardaparques.
En las cercanías del Hotel Humboldt (Pico El Ávila) existe una pequeña población rural llamada Galipán, donde sus pobladores realizan actividades agrarícolas y turísticas, teniendo en su haber numerosas posadas. Esta población es famosa también por su cultivo de tulipanes, único en toda Caracas.
El congestionamiento vehicular durante días feriados, deficiencias en servicios básicos, precaria accesibilidad y ocupación ilegal del parque nacional El Ávila, con la consiguiente contaminación de quebradas y playas impiden que el Litoral Central venezolano sea parte del mercado turístico del Caribe.

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