Primer médico venezolano

Durante la colonia llegaron a la Provincia de Venezuela en forma ocasional, médicos europeos principalmente españoles. En general eran profesionales mediocres a quienes la población, cuya salud estuvo predominantemente en manos de curanderos, no apreciaba.

La Real y Pontificia Universidad de Caracas fue creada en el año de 1721, pero no se dictaba en ella cátedra alguna de medicina y los diversos intentos para lograrlo fracasaron totalmente en varias ocasiones.
En 1763 el médico mallorquino Lorenzo Campins y Ballester fue autorizado para dictar una Cátedra de Medicina en la Universidad. Esta cátedra tuvo pocos alumnos y sólo en 1775 Francisco Molina fue el primero en obtener el título de Bachiller en Medicina.
El protomedicato se establece tardíamente en 1777 y subsistió hasta 1827, año en que Bolívar decretó la creación de la Facultad de Medicina. El Protomedicato fue muy importante para la medicina nacional. No sólo inició formalmente la enseñanza médica sino que también combatió el curanderismo.

El Protomedicato actuó vigilando la práctica médica e incluso abordó problemas deontológicos de la misma. No puede dudarse que contribuyó a dignificar la profesión médica. Según Ceferino Alegría en la Guerra de la Independencia prestaron servicio por lo menos 86 médicos procedentes del Protomedicato. El Protomédico Felipe Tamariz, distinguido profesor con gran fervor republicano, debe ser considerado como uno de nuestros más eminentes médicos. Murió ultimado por las tropas de Boves en 1814.
Además de los médicos venezolanos que intervinieron en la Guerra de la Independencia hubo médicos extranjeros y numerosos practicantes. Ante la imposibilidad de nombrarlos a todos permítanme mencionar a Francisco Isnardi y José Ángel Álamo, diputados al Congreso Constituyente de 1811. El primero fue su Secretario y redactó el Acta de Declaración de la Independencia. La Sociedad Patriótica se reunía en la casa del segundo. La representación de los
médicos en los actos del 19 de abril de 1810 estuvo en manos de José Rafael Villarreal, quien fue el primero que gritó a Emparan “No, no lo queremos”. Murió en el terremoto de 1812. Los demás fueron Vicente Salias, Redactor de la Gaceta de Caracas y miembro prominente de la Sociedad Patriótica, quien murió fusilado en Puerto Cabello en 1814 y José María Gallegos, cirujano del Hospital San Pablo y de las tropas de Miranda, a quien Monteverde fusiló en La Guaira en 1812.

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